Reflexiones de un Salvaje Ilustrado

12/02/2012

Las insostenibles mentiras en torno a Garzón y la Gürtel

Filed under: Actualidad,Derecho — Salvaje Ilustrado @ 19:44
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Desde que se conociera la sentencia por la que se inhabilita al juez Garzón por las escuchas realizadas durante la instrucción de la trama Gürtel, la derecha mediática no ha parado de envenenar la realidad, afirmando extremos jurídicos que son totalmente falsos.

Aquí están los fundamentos de derecho que demuestran cómo intervenir las comunicaciones a los abogados de la Gürtel es perfectamente legal. El resto queda fuera del derecho, y no forma más que parte de la propaganda orquestada por la derecha española.

1) La primera norma que entra en juego es la Ley General Penitenciaria. Como su propio nombre indica es una norma de carácter general, por lo que otra norma de carácter especial tiene aplicación preferente (criterio de “lex specialis derogat lex generalis”). El artículo 51.2 de la Ley General Penitenciaria expone que:

“Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial Y en los supuestos de terrorismo”.

Resalto esa Y porque se entiende que esa Y no es copulativa, sino disyuntiva. Es decir, que no tiene que darse la autorización judicial y también el caso de terrorismo, sino que se podrán intervenir en caso de autorización judicial y evidentemente siempre en caso de terrorismo.

Pero aún así, este debate no lleva a ningún lado, porque la Ley General Penitenciaria cae por el criterio de “lex specialis” para regular el caso ante la preferente aplicación de una ley especial como la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

2) La Ley de Enjuiciamiento Criminal, aplicable a estas personas que estaban siendo encausadas, reza en su artículo 579 lo siguiente:

“1. Podrá el Juez acordar la detención de la correspondencia privada, postal y telegráfica que el procesado remitiere o recibiere y su apertura y examen, si hubiere indicios de obtener por estos medios el descubrimiento o la comprobación de algún hecho o circunstancia importante de la causa.

2. Asimismo, el Juez podrá acordar, en resolución motivada, la intervención de las comunicaciones telefónicas del procesado, si hubiere indicios de obtener por estos medios el descubrimiento o la comprobación de algún hecho o circunstancia importante de la causa.

3. De igual forma, el Juez podrá acordar, en resolución motivada, por un plazo de hasta tres meses, prorrogable por iguales períodos, la observación de las comunicaciones postales, telegráficas o telefónicas de las personas sobre las que existan indicios de responsabilidad criminal, así como de las comunicaciones de las que se sirvan para la realización de sus fines delictivos” (incluidas las de sus abogados, sobre todo cuando forman parte de la trama y es la Policía quien solicita la intervención)

Como vemos, en el caso de que los abogados no lleven a cabo asistencia jurídica, sino que formen parte nuclear de la trama, las escuchas pueden ser intervenidas. La Ley dice claramente que se intervendrán todas las que sirvan para la realización de sus fines delictivos. Y en este caso, los abogados no estaban prestando asistencia jurídica sino que, además de ser parte de la trama desde un principio, estaban moviendo capitales para evadirlos de la acción judicial. De hecho, la propia Policía fue la que solicitó la intervención de las comunicaciones al quedar claro que, al estar los detenidos incomunicados, los movimientos de capitales los estaban haciendo a través de las únicas personas con las que tenían contacto: sus abogados. Todo ello quedó demostrado al realizar las escuchas y constatarse que estaban utilizando a sus abogados para mover dinero y eludir las medidas judiciales. Pero además, por si quedara alguna duda, estos abogados, lejos de ser profesionales independientes, eran personas que estaban implicadas en la misma trama Gürtel. La finalidad de la medida estaba clara: evitar que se continuara delinquiendo.

Pero vamos más allá. Si parece que no cabe lugar a dudas sobre la legalidad de la medida, ahora entra en juego una norma de rango superior, con jerarquía supranacional, una Directiva europea.

3) La Directiva 2005/60 relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales y para la financiación del terrorismo, expone en un su numeral 20:

“20. Cuando miembros independientes de profesiones legalmente reconocidas y controladas que prestan asesoramiento jurídico -como los abogados- estén determinando la situación jurídica de sus clientes o ejerciendo la representación legal de los mismos en acciones judiciales, sería improcedente imponer a dichos profesionales respecto de estas actividades, en virtud de lo dispuesto en la presente Directiva, la obligación de informar de sospechas de blanqueo de capitales o financiación del terrorismo. Deben existir dispensas a la obligación de comunicación de la información obtenida antes, durante o después del proceso judicial, o en el momento de la determinación de la situación jurídica de un cliente. Así pues, el asesoramiento jurídico ha de seguir sujeto a la obligación de secreto profesional, salvo en caso de que el asesor letrado esté implicado en actividades de blanqueo de capitales O financiación del terrorismo, de que la finalidad del asesoramiento jurídico sea el blanqueo de capitales O la financiación del terrorismo, o de que el abogado sepa que el cliente solicita asesoramiento jurídico para fines de blanqueo de capitales O financiación del terrorismo”

Como vemos la Directiva es meridianamente clara. Distingue a la perfección entre la asistencia jurídica y la colaboración criminal, permitiendo en este último caso la intervención de las comunicaciones.

Ni que decir tiene que la normativa europea goza de supranacionalidad y jerarquía superior, por lo que cualquier norma de un Estado miembro que la contradiga será nula de pleno derecho. Es el conocido como principio de primacía del derecho comunitario.

Por otro lado, las Directivas tienen que ser traspuestas por los Estados miembros a su legislación nacional. Sin embargo, en caso de no hacerse, se reconoce el “efecto directo” de la Directiva en el ordenamiento nacional por falta de trasposición nacional.

No obstante, en el caso español su trasposición no era necesaria ya que nuestra normativa ya recogía ese precepto. ¿Dónde recogía esa posibilidad que hizo que no fuera necesaria una trasposición? En la Y disyuntiva de la Ley General Penitenciaria, ya que en su día se consideró una O, que hacía que nuestro país no tuviera que trasponer esa medida penitenciaria contra la criminalidad de abogados en el blanqueo de capitales. Esto hace que haya dos opciones: o que se aplique la Directiva directamente por falta de trasposición, o que reconozcamos que esa Y es la O de la que habla la Directiva y que por eso no hicimos la trasposición. En cualquiera de los dos casos las intervenciones de Garzón estuvieron motivadas.

Estos son los verdaderos fundamentos de derecho. El resto no pertenece más que a la propaganda de la derecha mediática.

12/11/2011

Sobre el indeterminado número de víctimas de ETA.

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El País Vasco acaba de cerrar un doloroso capítulo de su historia, el del terrorismo de ETA.  Después de 52 años de acciones armadas ETA anunció el pasado 20 de octubre el “cese definitivo de la violencia”. Con este anuncio se abre la posibilidad de una convivencia pacífica dentro del País Vasco en un marco democrático donde todas las opciones puedan expresarse sin violencia.

Sin embargo hay un capítulo que no se acaba de cerrar del todo, el referente a las víctimas de ETA. Si bien todos estamos de acuerdo en que para cerrar el triste episodio que ETA ha supuesto para la historia del País Vasco hay que homenajear y recordar a todas sus víctimas, resulta más difícil determinar cuántas son las víctimas de ETA.

Al momento de conocerse el anuncio del cese de la actividad de ETA, el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, llevó a cabo unas declaraciones en las que recordó a las 829 víctimas de ETA. Al momento la derecha española se rasgo las vestiduras reclamando que las víctimas de ETA eran 859 y que Zapatero no estaba teniendo en cuenta las víctimas que ETA había causado durante el franquismo.

Posteriormente se creó un desconcierto en torno a la cifra real que todavía a día de hoy no se ha resuelto. Algunos acusan al Gobierno de hablar de 829 victimas como forma de excluir las acciones cometidas durante el franquismo, sin embargo el Gobierno se ampara en que esas son las cifras oficiales recogidas por el Ministerio del Interior y asegura que se consideran víctimas de la época franquista. Por su parte la AVT y el PP aseguran que las víctimas del terrorismo de ETA ascienden a 858 según los datos que ellos manejan, precisamente porque se computan las víctimas del periodo franquista, algo que según ellos el Gobierno no hace. Mientras tanto los diversos medios ante el desconcierto recurren indistintamente a 829 y 858 victimas de ETA.

Sea como fuere la realidad de fondo en este debate es si todas las víctimas de ETA merecen homenaje. Una parte de España entiende que ETA tenía un objetivo legítimo durante el franquismo como movimiento de liberación en lucha contra un régimen dictatorial. Mientras tanto, para otros ETA siempre ha sido una banda terrorista sin justificación alguna, ni siquiera cuando actuaba contra el régimen franquista.

A mí particularmente me resulta difícil aceptar por ejemplo que un dictador genocida como Carrero Blanco,  sea una victima homenajeable,  celebrándose actos en su honor y honrando su memoria.  De igual forma que me resulta extraño que Melitón Manzanas, brutal policía torturador del régimen, reciba una medalla como honorable víctima del terrorismo. Y estos son solo algunos ejemplos de una lista de nombres que a mi entender son cuestionables víctimas del terrorismo.

Lo cierto es que considerar a los colaboradores del régimen franquista victimas merecedoras de todos los honores da para hacer un curioso ejercicio comparado. Probablemente las víctimas que dejo la resistencia alemana al nazismo deberían ser a día de hoy condecoradas. Sin embargo no me imagino a Alemania enalteciendo la figura de todos aquellos miembros de las SS muertos a manos de los grupos armados de resistencia al régimen nazi. De igual forma el Comité de Liberación Nacional en Italia dejó una gran cantidad de muertos en atentados contra miembros del fascista régimen de Mussolini, y la verdad no creo que en ese país estén por la labor de homenajear a esas víctimas.

En el caso de Carrero Blanco el ejercicio comparado es incluso más chocante. Supongo que sin lugar a dudas la derecha española pensará que Gadafi es una vícitma del terrorismo. De hecho se trata de un dictador asesinado por un grupo armado que se levantó contra él. La situación no difiere en nada de la de nuestro ex Presidente Carrero Blanco asesinado por ETA, situación que ayudó a una transición democrática como la que afronta Libia.

Y el ejercicio podría seguir comparando el papel jugado por ETA en aquel contexto histórico de represión y dictadura, con el jugado por los grupos armados en la dictadura argentina, chilena, nicaragüense, o de kurdos en el Irak de Saddam.

Por todo ello, creo que sería de recibo que tomara cartas en el asunto el Ministerio del Interior, depurando hasta el último de los nombres que van a integrar esa lista de honorables víctimas de ETA que debe jugar un papel fundamental en la reconciliación. De esa forma, en el proceso de paz que se abre en el País Vasco, y por ende en toda España, podremos dar el merecido homenaje a todas y cada una de las personas que fueron víctimas de la barbarie de ETA.

Evitaremos de esta forma que cometamos el error de condecorar a verdugos confundiéndolos con víctimas.

26/09/2011

¿Se avecinan tiempos revolucionarios para Europa? Una aproximación científica a la situación actual

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Las sociedades europeas están gestando una profunda crisis social en sus entrañas como consecuencia del tremendo golpe económico que han recibido. Esta crisis se está manifestando en el estallido de protestas a lo largo y ancho del territorio europeo. Sin embargo, algunas de esas reivindicaciones cívicas ya se han traducido en episodios violentos, como ha sido el caso de los recientes sucesos en Reino Unido.

Parece evidente que la crisis del modelo social actual no tiene visos de encontrar una solución a corto plazo, ya que el impacto económico no deja de sacudir a los más débiles. Por ello, a medida que la crisis económica no encuentra salida, aumenta peligrosamente la posibilidad de que crezcan los altercados violentos a través de movimientos que al no encontrar respuestas a sus demandas, comienzan a operar violentamente desde fuera del sistema institucional.

¿Están las sociedades europeas gestando movimientos violentos asistémicos a punto de estallar?

Tiempos revueltos para la sociedad europea

El estallido de la crisis que nos azota actualmente, ha traído consigo el despertar de las sociedades europeas. Los ciudadanos se han echado a la calle a protestar contra un modelo social que alberga un sistema de distribución de la riqueza que permite a unos pocos acumular masivamente, mientras deja en el más absoluto olvido al resto de ciudadanos. Las desigualdades aumentan cada día que pasa en el seno de unas sociedades donde la meritocracia ha perdido toda credibilidad como forma de distribuir la desigualdad. Los grandes capitalistas, autores de la crisis por una desmedida ansia de acumular riquezas, no ven peligrar su estatus social y siguen acumulando desmedidamente capital. Mientras tanto, la ciudadanía común sufre las consecuencias de la crisis en políticas de austeridad y recortes sociales que la sumen más en la pobreza. La distancia entre la pequeña elite capitalista y el resto de la ciudadanía aumenta desmedidamente cada día que pasa.

Las protestas cívicas que se han producido en Europa, están encontrado singulares episodios de violencia en algunos países, algo que hemos podido ver en los altercados de barrio en Reino Unido el pasado mes de agosto. Este hecho, lejos de ser un episodio aislado al que no merece prestar más atención, merece la pena seguir muy de cerca, ya que no solo está reproduciéndose en otros países como Grecia, sino que podría representar la futura válvula de escape al conflicto social latente que se está gestando en Europa. Por ello, y al margen del reduccionismo simplista con que las autoridades y los medios han abordado la peculiar salida violenta de la protesta británica, se echa en falta un análisis en profundidad a través de herramientas científicas que nos aproximen a la realidad del derrotero violento que pueden tomar las protestas ciudadanas actuales, para así poder prever hasta que punto nos estamos acercando a un proceso de generalización de movimientos violentos en Europa, una vez las protestas cívicas hayan agotado sus limitadas posibilidades.

La intención de este artículo es abordar de forma empírica, cómo los sucesos violentos acaecidos en Reino Unido, que se están empezando a observar ya en otros países, pueden ser el primer paso hacia un preocupante estallido de la tensión social que se está gestando en las sociedades europeas. Por ello, un análisis profundo nos haría superar la visión de unas autoridades que retrataron el conflicto británico en una clave enormemente simplista, entendiendo un latente conflicto social, como la mera acumulación agregada de un conjunto de voluntades delictivas. Además, los medios de comunicación por otro lado, lejos de cumplir su papel de trasladar una visión más analítica que la ofrecida por las autoridades, cumplieron con ese pésimo formato de comunicación contemporánea, caracterizado por su poca profundidad y análisis, en busca de una comunicación rápida, de imagen, y con fácil impacto visual.

El Materialismo Dialéctico: Una herramienta social que nos avisa

Cómo la infraestructura económica, a través de las relaciones de producción, condiciona la superestructura social donde se encuentran los valores y las ideas que mueven a las sociedades

Cómo la infraestructura económica, a través de las relaciones de producción, condiciona la superestructura social donde se encuentran los valores y las ideas que mueven a las sociedades

Desde la Sociología muchos fueron los paradigmas que se aproximaron al cambio social como objeto de estudio, tratando de identificar cuáles eran las variables determinantes que influían en los procesos de cambio estructural que se producían en las sociedades a lo largo de la historia. De entre todas ellas, la conocida como Sociología del Conflicto, vino a constituirse en el siglo XIX como el paradigma fundamental desde el que analizar empíricamente las condiciones para que se produjesen momentos de cambio social. Según la Sociología del Conflicto, el elemento básico en el cambio social residía en el conflicto, motor de cambio estructural de toda sociedad.

Su éxito como marco de análisis del cambio social se debió a la utilización de una auténtica herramienta empírica como el materialismo dialéctico, que ofrecía un soporte científico para abordar cómo y por qué se producían esos cambios estructurales en las sociedades a través del conflicto. Esta herramienta de análisis de los cambios sociales, una vez se aplicaba al estudio de la historia, a través de lo que llamaron el materialismo histórico, demostraba a la perfección que la evolución de la humanidad se había llevado a cabo a través de cambios dialécticos basados en un eterno conflicto que era común a todas las sociedades.

Según el materialismo dialéctico, heredado de Hegel por la Sociología del Conflicto, todas las sociedades están divididas en dos estructuras: Una superestructura social donde se encuentran los valores, las ideas, las instituciones y las normas. Y una infraestructura económica donde reside la economía, marcada principalmente por las relaciones de producción entre los individuos. Cualquier cambio en la infraestructura económica, produce un cambio en la superestructura social. Por ello, siguiendo esta herramienta, las ideas y las personas no están en principio destinadas a producir “per se” cambios sociales, sino que son las alteraciones de las relaciones de producción en la infraestructura económica, las que propician los cambios en la superestructura social, produciendo mediante esa relación de supeditación el nacimiento de movimientos sociales e ideologías contestatarias que conllevan el consecuente cambio social. Esta herramienta dialéctica explica de manera científica todos los cambios sociales de la historia a través de alteraciones en las relaciones de producción, que produjeron que la infraestructura económica impactara en la superestructura social y crease las condiciones para el nacimiento de movimientos sociales, ideologías y líderes que conllevaron procesos revolucionarios.

Estas relaciones de producción que son la base y el motor del cambio y que se encuadran dentro de la infraestructura económica, se caracterizan por una desigual distribución en torno a su propiedad. En toda sociedad, mientras unos son poseedores de los medios de producción, otros son meros factores productivos. Esta realidad se ha producido en toda la historia, propiciando el eterno conflicto entre poseedores y desposeidos de los medios de producción, que ha motivado el cambio de las sociedades a lo largo de la historia. Para ver cómo esta división social ha estado presente siempre en la historia, podemos por ejemplo pensar en Roma, donde el esclavizador poseía literalmente como medio de producción al esclavo, que únicamente era un factor productivo; en la Edad Media, donde la nobleza poseía las tierras, principal medio de producción de la época, mientras el pueblo llano únicamente entregaba su trabajo como mero factor productivo a través del conocido como vasallaje; O en la sociedad actual, donde las grandes corporaciones poseen los medios de producción masivos, mientras el resto de personas somos sus factores productivos al vender nuestra fuerza de trabajo por un salario.

Relación dialéctica entre la tesis del momento, el nacimiento de la antítesis contestataria, y la posterior consecución de una nueva síntesis)

Relación dialéctica entre la tesis del momento, el nacimiento de la antítesis contestataria, y la posterior consecución de una nueva síntesis)

Para la Sociología del Conflicto esta crucial división histórica entre poseedores y desposeidos de los medios de producción, ha significado un eterno e interminable conflicto que ha sido el motor de cambio a lo largo de toda la historia. Este conflicto en torno a los medios de producción, se ha encuadrado históricamente dentro de una infraestructura económica que al sufrir cambios bruscos, producía un consecuente impacto en la superestructura social que propiciaba el nacimiento de protestas y movimientos organizados que se tornaban en revoluciones. Pensemos por ejemplo en casos como la acumulación de capital del pueblo llano y el nacimiento de la burguesía, lo que conllevó un radical cambio en la estructura de producción al aparecer burgueses con mayor capital acumulado que la propia nobleza, comenzando a ser prestatarios de una nobleza en decadencia, rompiendo las estructuras de producción del momento y produciéndose un cambio social a través de las revoluciones burguesas que trajeron consigo la sociedad de clases actual. O pensemos en el crack del 29 y la crisis del modelo liberal clásico, algo que afectó radicalmente a la infraestructura económica del momento, propiciando en la superestructura social el nacimiento de movimientos totalitarios durante los años 30, que apostaron por el masivo control del Estado no solo en la vida económica, sino en cualquier espacio privado.

Por ello, al producirse un cambio en la infraestructura económica de las sociedades, se producen cambios en la superestructura social que propician el nacimiento de movimientos organizados de antítesis, que responden a la tesis del sistema de organización política del momento, surgiendo de esa lucha violenta una nueva síntesis que supone un nuevo orden social. De esta forma, la humanidad ha ido evolucionando a través de estos choques violentos entre realidades antitéticas, cuya base han sido los recurrentes cambios en la infraestructura económica que han  propiciado el nacimiento de antítesis contestatarias.

Esta herramienta analítica no solo no ha sido jamás contestada científicamente con un mínimo de credibilidad, sino que ha marcado la sociología, la filosofía, la historia, la economía y la ciencia política contemporáneas, siendo la herramienta empírica más relevante en el ámbito de las ciencias sociales al aproximarse a los cambios sociales como objeto de estudio. Además, el materialismo dialéctico no solo fue capaz de explicar científicamente la evolución y el cambio de toda la historia de la humanidad, sino que después de su diseño en el siglo XIX, ha seguido siendo la herramienta que ha conseguido explicar todos los cambios sociales producidos posteriormente hasta nuestros días.

Reino Unido y su conflictividad latente: Una antítesis de corte violento

Protestas violentas en Reino Unido

Protestas violentas en Reino Unido

En la actualidad, si nos asomamos a la realidad que nos rodea con una perspectiva analítica y empírica, dejando de lado esa visión simplista de las autoridades y los medios a la que hacíamos referencia, veremos como estamos asistiendo a un tremendo shock en nuestra infraestructura económica, que está propiciando un lento cambio en la superestructura social a través del nacimiento de movimientos organizados de protesta por parte de la ciudadanía, lo que está conllevando a su vez la gestación de una auténtica antítesis que contesta en las calles la injusta tesis actual.

Recientemente, sin embargo, en algunos casos estas antítesis han estallado de forma violenta, como ha sido el caso del Reino Unido. En estos casos podemos observar cómo los cambios en la infraestructura económica que ha producido la crisis se han manifestado en estallidos violentos en esa superestructura. Esto no debería de extrañar, ya que de hecho las antítesis siempre han sido revolucionarias y violentas a lo largo de toda la historia, por lo que sería lógico que los movimientos cívicos de protestas que recorren Europa, en el caso de no encontrar solución, se transformasen en expresiones violentas al acreditar que se han agotado las limitadas posibilidades que ofrece los canales de la tesis política del momento.

Pero ¿Cuál ha sido la variable determinante que ha influido en la respuesta violenta de la superestructura social británica? Analizando como ejemplo el caso de Reino Unido, la variable de análisis más relevante es que se trata de una de las sociedades con el índice de desigualdad más alto de todo occidente, con una división social marcada por un histórico clasismo, y con un sistema político de corte neo liberal que he destruido cualquier atisbo de redistribución de la riqueza. Todo ello  ha conllevado por un lado la práctica exclusión de una gran parte de su población a guetos olvidados, mientras por otro lado ha permitido que a pocos metros los grandes capitales financieros londinenses hayan amasado incalculables fortunas. En Reino Unido el conflicto social solo necesitaba una chispa para estallar.

Durante años la sociedad británica ha mantenido en letargo esta conflictividad social latente mediante sus famosos programas de “benefits” (ayudas sociales como el “Job Seeker” o el “Housing Benefit”), que mantenían a esta creciente masa de excluidos sustentados mínimamente mediante unos programas de ayudas que les garantizaba un elemental sustento, y que suponían de alguna manera un colchón que amortiguaba el conflicto que se avecinaba.

Sin embargo, la llegada de la crisis conllevó un golpe en la infraestructura económica que propició el tambaleo de la superestructura social, pero agravado en este caso con un aumento del desempleo terrible, además de un programa de recortes (spending cut) por parte del gobierno conservador, que prácticamente eliminó las políticas de benefits que frenaban el nacimiento del conflicto. En estos años de crisis, la gran masa marginal que desde tiempo atrás había alimentado guetos olvidados, ha perdido toda opción vital dentro de la tesis actual, por lo que la superestructura social británica ha optado mediante estos desheredados por un formato violento a la hora de canalizar su antítesis.

La respuesta violenta como formato clásico de manifestación antitética

 "La Libertad guiando al pueblo" (Delacroix). Curiosamente un símbolo encomiable a día de hoy. Sin embargo, representa una estampida violenta de las masas de desheredados en París

"La Libertad guiando al pueblo" (Delacroix). Curiosamente un símbolo encomiable a día de hoy. Sin embargo, representa una estampida violenta de las masas de desheredados en París

La respuesta oficial a lo sucedido en Reino Unido ha sido considerar este problema estructural como una mera coordinación de actos delictivos a través de las modernas redes sociales. Nada más lejos de la realidad. En la base de los altercados en Reno Unido se podía entrever la frustración social de aquellos desposeídos por una insoportable desigualdad histórica que se hereda entre generaciones.

De hecho, prácticamente no ha habido movimiento revolucionario en la historia que no haya tenido estas características violentas, desatándose sin aparente coherencia lógica por parte de una masa desconexa que transmite su frustración social a través de agresiones. Y es que las antítesis a lo largo de la historia se han manifestado de forma tremendamente violenta, precisamente por haber estado formadas por las masas de desposeidos movidos en un impulso identitario de clase que no suele ser fruto de un ejercicio de asimilación colectiva, sino que estalla de forma violenta como única válvula de escape sin meditación previa.

Si hacemos algún ejercicio comparado con otras realidades dialécticas como por ejemplo la Revolución Francesa, veremos como el ascenso de la burguesía al poder económico, controlando los medios de producción por el naciente crédito, conllevó un cambio infraestructural de la economía que propició el nacimiento de la antítesis revolucionaria liberal contra la tesis estamental del momento. Esa antítesis no supuso la toma de la calle por parte de autoridades morales como Montesquieu o Rousseau, portando en sus manos aquellos innovadores tratados sobre el Estado liberal, eso no es más que lo que nos queda a través de un sintético libro de historia de instituto. La antítesis que tomó la calle en París estaba compuesta por las masas populares conocidas como “sans-culottes” (sin culotes), llamados así precisamente por no llevar culotes como la clase alta francesa, vistiendo los calzones típicos de las clases más bajas. La violencia con la que salieron a las calles propició violaciones, robos, disturbios y desmanes de todo tipo en París. En aquel momento el poder que suponía la tesis organizacional respondió de la misma forma, aseverando que no era más que una actividad delictiva programada por esos excluidos sociales. Sin embargo, los “sans-culottes” respondían al nacimiento de una desordenada antítesis que marcaba la senda de un proceso de cambio que mataría así la tesis del momento, el Estado absolutista y la sociedad estamental, dejándonos una nueva síntesis, el Estado liberal y la sociedad de clases. Esta nueva síntesis conllevó una nueva clase dominante que se hizo con los medios de producción, la burguesía, y que llega hasta nuestros días como tesis actual.

Por ello, resulta bochornoso ver como los hechos violentos sucedidos en Reino Unido no son abordados más allá del reduccionismo del enfoque criminal, llevando a cabo un análisis social que permita identificar el porqué del nacimiento de una antítesis en la superestructura social con tanta violencia contenida en su interior. La falta de este enfoque solo conseguirá no abordar consecuentemente la situación, aumentando aún más la tensión social y propiciando que esta antítesis se enrroque sobre sí misma acarreando posteriores embestidas más violentas. La historia vista desde el materialismo histórico está llena de ejemplos que lo corroboran.

Las sociedades europeas en la actualidad: El futuro de su antítesis

Protestas violentas en Grecia

Protestas violentas en Grecia

En el resto de Europa la manifestación antitética se está tornando ya violenta. Aunque la antítesis está presente en la mayoría de las calles europeas en forma de protesta pacífica, algunos países como Grecia están exhibiendo una deriva violenta en sus protestas. Las soluciones no están llegando y la situación cada vez se está haciendo más insoportable para mucha gente, lo que explica que la superestructura social esté viendo que la tesis del momento no ofrece una salida a la situación.

Evidentemente los poseedores, la clase dominante, la élite financiera, no va a ceder sus privilegios para aminorar el impacto de esta realidad dialéctica. Si a esto unimos la falta de herramientas que el esquema neo liberal ha dejado a la clase política para redistribuir la riqueza, por la incapacidad de imponer medidas tributarias ante la amenaza de la deslocalización empresarial, además del rígido marco normativo de la competencia que ha restado poder de influencia en los mercados a los Estados. Y si además unimos igualmente la simplicidad con la que se abordan estas protestas que recorren Europa por parte de quienes deberían dar una respuesta a estos colectivos. Nos encontramos con una realidad que no ofrece soluciones y que solo está dejando un camino: un paso más en el materialismo histórico.

Espero no ser un gurú al predecir la llegada de tiempos violentos.

25/08/2011

Brutalidad policial: Una herencia sin abordar.

Filed under: Actualidad,Derecho,Sociedad — Salvaje Ilustrado @ 02:09
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Recientemente hemos asistido a diversos episodios de abusos policiales que han conllevado un debate público, en torno a la actuación que determinados miembros de las Fuerzas de Seguridad llevan a cabo en sus intervenciones. Las actuaciones desmedidas han pasado de ser consideradas como casos singulares y excepcionales, a ser percibidas por la ciudadanía como un “modus operandi” recurrente. Como veremos en el presente artículo esta realidad no es nueva, y lejos de suponer una reciente problemática por algunos hechos aislados, supone un gravísimo problema estructural que jamás ha encontrado voluntad política para ser abordado.

Herencia franquista e institucionalismo

"Los Grises", un ejemplo de represión policial institucional.

"Los Grises", un ejemplo de represión policial institucional durante el franquismo

Tras la caída del régimen franquista, España afrontó una transición política donde se omitió la depuración de las estructuras del régimen. De esta forma, las Fuerzas de Seguridad, que habían llevado a cabo impunemente una actuación represiva basada en la tortura y los malos tratos como forma de proceder diaria, continuaron en el ejercicio de sus funciones. Nuestra singular forma de afrontar el cambio de régimen, con un olvido que obviaba la responsabilidad penal, propició que ese cuerpo prolongase sus funciones sin someterse a ningún tipo de depuración.Sin embargo, el problema es que las instituciones son estructuras vivas que crean, amoldan y heredan patrones de conducta. Éste es un postulado básico de las teorías del neoinstitucionalismo, herramienta básica en el estudio de las instituciones. Dentro de este neoinstitucionalismo,  el enfoque del institucionalismo histórico y el institucionalismo sociológico abordan mediante una complementaria perspectiva la reproducción de los patrones de conducta de las distintas instituciones.

El institucionalismo histórico se centra en el análisis de la herencia histórica del “path dependence” (dependencia del sendero), centrado en el análisis de la ruta que toman las instituciones en una constante herencia retroalimentada en lo referente a sus patrones culturales. Por su parte, el enfoque del institucionalismo sociológico identifica la existencia de una “lógica de lo apropiado” que informa los individuos que integran esas instituciones, entendida como una visión de lo que es un correcto proceder, un aspecto que es evidentemente heredable.

Por ello, la cultura de la lógica apropiada de los malos tratos, los abusos y las torturas fueron heredados en el tiempo dentro de las instituciones de las Fuerzas de Seguridad, al no haberse acometido contra esta herencia lo que se conoce como un “momento de contingencia”, mediante la depuración de sus cuadros que propiciara un cambio de la “secuencia” de la institución. Por el contrario, sus cuadros humanos se mantuvieron y con ellos las estructuras culturales de actuación continuaron siendo las mismas. De esta forma, al no ponerse medidas contra esta cultura del abuso policial del régimen franquista, se produjo una reproducción de este deleznable patrón de conducta hasta nuestros días, por lo que la cultura de abuso y maltrato de las Fuerzas de Seguridad no se vio frenada por el nacimiento de la democracia.

Condenas internacionales: ONU, Consejo de Europa y Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Manfred Nowack, relator especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, criticó abiertamente la falta de voluntad política para acabar en España con las torturas y malos tratos por parte de las Fuerzas de Seguridad.

A comienzos del año 2000 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU comenzó una importante labor en relación a la prevención de la tortura. En el año 2003, el Relator Especial contra la Tortura de la ONU, Theo Van Boven, publicaba un demoledor informe en el que retrataba 110 casos de torturas cometidas por las Fuerzas de Seguridad en España durante el año 2002. En el informe se detallan todos los casos de palizas, vejaciones, y demás conductas llevadas a cabo por las Fuerzas de Seguridad en las comisarías de nuestro país. Posteriormente y ante el creciente número de denuncias por torturas presentadas, el Relator Especial contra la Tortura decidió desplazarse a España a llevar a cabo una investigación pormenorizada de la situación de la tortura.

Tras la visita a España de Van Boven en octubre de 2003, el Relator Especial contra la Tortura presentó el 15 de marzo de 2004 ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU un devastador Informe sobre la situación de la tortura en España. En dicho informe el Relator Especial aseguraba que las torturas en España a manos de las Fuerzas de Seguridad se realizaban de forma “más que esporádica”, por lo que afirmaba que “no se podían considerar una invención las demandas de malos tratos”. Criticaba abiertamente la incomunicación de los detenidos en los casos en que se aplicaba el régimen terrorista, la falta de grabaciones en los interrogatorios, el papel del poder judicial en las investigaciones sobre las torturas, así como la falta de depuración administrativa en torno a los casos de torturas. Todas ellas, circunstancias que según el relator, favorecían la tortura en España. En su informe terminaba solicitando al Gobierno español que llevara a cabo un “plan para prevenir la tortura y otros tratos crueles”.

Sólo dos años después, en marzo de 2006, se publicaba un nuevo Informe que buscaba controlar el cumplimiento de los Gobiernos en torno a las recomendaciones hechas desde la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en materia de tortura. El nuevo Relator Especial, Manfred Nowak, criticaba en dicho informe el sistemático archivo de las denuncias por torturas, la falta de implicación judicial, recogiendo escabrosos ejemplos que demostraban la falta total de voluntad del Gobierno español por erradicar esta práctica, no habiendo implementado ninguna mejora desde el anterior informe.

En mayo de 2008, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU volvió a enviar a su Relator Especial, Martin Scheinin, ante la preocupación por la situación de las torturas que seguían cometiéndose por parte de las Fuerzas de Seguridad en España. En este nuevo Informe el Relator Especial volvió a cargar contra el Gobierno español asegurando que en España se continuaban cometiendo torturas ante la pasividad del conjunto de instituciones públicas.

Además de estas condenadas provenientes de la ONU, otras organizaciones internacionales tan relevantes como el Consejo de Europa, a través del Comité para la Prevención de la Tortura, han emitido diversos informes en los que igualmente se ha constatado la existencia de torturas y malos tratos de forma generalizada.

Recientemente, el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, incluso se ha trasladado a España para abordar los hechos acaecidos en Cataluña con motivo de los desalojos y posteriores detenciones practicadas contra la acampada del movimiento 15-M.

Todos estos informes señalan abiertamente la falta de implicación judicial, y en ocasiones connivencia de los jueces con las Fuerzas de Seguridad, a la hora de abordar las denuncias de tortura. En relación a estos hechos el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha llegado a condenar a España por la falta de investigación profunda por parte de sus tribunales en materia de denuncias de malos tratos y torturas contra las Fuerzas de Seguridad.

Investigaciones de Amnistía Internacional

Portada del devastador informe sobre las torturas policiales y su impunidad en España.

Pero las críticas internacionales no sólo vienen de organismos e instituciones internacionales. ONGs como Amnistía Internacional tienen desde hace tiempo en su punto de mira la actuación de las Fuerzas de Seguridad en España. En 2007 Amnistía Internacional publicaba un indignante informe titulado “Sal en la herida: la impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos”, en donde se relatan detalladamente las actuaciones de los agentes de las Fuerzas de Seguridad. Dos años después, en 2009, Amnistía Internacional publicaba un nuevo informe, “Sal en la herida: Impunidad policial dos años después”, en el que se recoge la falta de voluntad política para abordar el desmedido problema de la tortura y los malos tratos por las Fuerzas de Seguridad en nuestro país. Finalmente un último informe publicado recientemente por Amnistía Internacional en esta misma línea, “España: Acabar con la doble injusticia: Victimas de tortura y malos tratos sin reparación”, señala la falta de implicación judicial en estas denuncias, lo que fomenta una situación de impunidad por parte de los agentes.

Rachel Taylor, investigadora en Amnistía Internacional, ha llegado a sentenciar que “no sólo hay malos tratos y tortura infringidos por agentes de seguridad, sino también una impunidad efectiva casi total para los responsables”, señalando que el mayor problema es precisamente “la falta de voluntad demostrada para poner fin a ello.”

Negativa de nuestros gobiernos para atajar el problema y medidas que lo agravan

Nuestras autoridades niegan repetidamente la veracidad de todos y cada uno de los informes, en un descabellado ejercicio de contradecir a la ONU, al Consejo de Europa, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y a multitud de ONGs que llevan años reclamando una actuación definitiva por parte de nuestros gobiernos. Resulta bochornoso ver como año tras año las condenas siguen cayendo sobre nuestro país, mientras que se hace caso omiso al hecho, para que al año siguiente un nuevo informe señale la falta de colaboración de las autoridades al no implementar las recomendaciones que se les hace llegar repetidamente.

Sin embargo, mientras los gobiernos españoles hacen oídos sordos a los reclamos internacionales, las medidas que se toman al abordar institucionalmente las Fuerzas de Seguridad, lejos de buscar solventar este primordial problema, lo agravan aún más si cabe.

Texto alternativo

Brutalidad policial durante el reciente desalojo del movimiento 15M en Cataluña

En 2003 el gobierno anunció un plan de incremento de las plazas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, creándose entre 2004 y 2011, 36.856 plazas, con incrementos anuales de entre 7.000 y 11.000 plazas hasta la llegada de la crisis en 2009 donde bajó el ratio. Estos números han supuesto un incremento de más de un 30% de agentes en estos últimos siete años.

Para el Gobierno la ecuación era simple, más policía es una mejor policía. A nadie se escapa que más policía no significa más calidad policial. Si tenemos en cuenta que existe un problema histórico en este cuerpo, algo que nos hacen ver recurréntemente diversas organizaciones internacionales, tratar de abordar una reforma de este cuerpo aumentando su número sin atacar su gravísimo problema de formación cultural heredada de abusos, no puede ser más que entendido como un dislate.

Si además nos adentramos en el “cómo”, omitiendo abordar el cambio cultural necesario, pero habilitando unas pruebas de “plazas para todos”, exigiendo únicamente la Enseñanza Secundaria Obligatoria, con un exiguo temario para resolver en un penoso tipo test, exigiéndose en ocasiones un ridículo examen de ortografía, entenderemos porque la mayoría de jóvenes parados de larga duración, sin más formación que la elemental y sin motivación alguna, se tiraron con los brazos abiertos a esta oportunidad laboral que era un regalo.

Es nuestro deber exigirlo. Más vale tarde que nunca.

La consecuencia es clara, no sólo no quedó abordado el problema de fondo, la falta de formación y la cultura del abuso, sino que se agravó aumentando masivamente los cuadros con personas de bajísima cualificación que no hicieron más que reproducir multiplicadamente la tendencia institucional del abuso.

Por ello, no es de extrañar que el Departamento de Estado norteamericano recientemente apercibiera a sus turistas sobre la peligrosidad de viajar a España debido a los maltratos cometidos por sus Fuerzas de Seguridad. Algo que resulta vergonzoso para un país democrático.

Y es que el problema reside en que el agente agresor, lejos de sentir que comete una actividad delictiva, entiende que su actuación es adecuada, debido a esa “lógica de lo apropiado” que ha sido heredada y no atajada. Sólo basta preguntar a algunos agentes para observar que suelen entender que la aplicación de abusos físicos sobre los ciudadanos queda a su arbitrio cuando lo estimen conveniente, ya que en su mentalidad, lejos de ser un simple agente del grupo D de la administración, sin jurisdicción para imponer penas, algo que es competencia de los jueces, se consideran atribuidos de la más absoluta potestad jurisdiccional.

Consecuencias

Con este panorama nos encontramos en la situación actual. Unas Fuerzas de Seguridad a las que jamás se pidió responsabilidades penales por su actuación durante todo el régimen franquista, para llevar a cabo una depuración en sus cuadros que crease “un momento de contingencia” que cortase la “secuencia” institucional. Por ello se permitió que se institucionalizase una forma de conducta basada en los malos tratos, el abuso y las torturas. Agravado además por unas instituciones judiciales que amparan estas actuaciones y no las persiguen. Unido a unos gobiernos que no sólo no han tratado de combatir esta cultura siguiendo las indicaciones de las diversas organizaciones internacionales, sino que han agravado la situación mediante un proceso de reclutamiento de bajísima calidad que ha llenado la institución de potenciales reproductores de esas conductas.

Nuestras autoridades no pueden seguir mirando hacia otro lado ante esta realidad. Es necesario abordar un procedimiento profundo de erradicación de esta cultura de la tortura en nuestras Fuerzas de Seguridad.

¿Es que el mundo entero está equivocado al señalar al unísono que existe un gravísimo problema de malos tratos y torturas cometidos por unas Fuerzas de Seguridad que gozan de impunidad ante los Tribunales?

21/08/2011

El discurso del Papa. La vuelta a la Edad Media.

Filed under: Actualidad,Pens. Político,Sociedad — Salvaje Ilustrado @ 03:44
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Las palabras lanzadas por el Papa en Madrid estos días suponen una de las mayores agresiones a las conquistas que el ser humano ha llevado a cabo en los últimos siglos. Con su arenga el Papa ha despachado siglos de progreso y evolución humana, aseverando la necesidad de volver a realidades medievales que parecían formar parte de la historia.

 “Hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces y cimientos que ellos mismos, que desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto”.

Con este alegato el Papa volvía a atacar lo que él denomina el “relativismo moral” que está pervirtiendo las sociedades actuales. No voy a entrar a valorar hasta que punto es relativo que hable de moral alguien con su historial, pues creo que la peligrosidad de estas palabras merece un discurso más profundo.

El ser humano experimentó uno de los periodos más oscuros de su historia durante la Edad Media, al dejar la autonomía de sus actos en manos de la religión. La organización humana residía en Estados teocráticos donde el poder político se encontraba en manos de monarcas absolutistas considerados los representantes de Dios en la tierra, encargados de ejecutar las leyes divinas recogidas en los textos sagrados como única norma que regía las comunidades humanas. El ser humano carecía de toda autonomía para guiar sus propios designios, sin capacidad para llevar a cabo ningún juicio de valor al margen del imperativo religioso. Tanto la esfera individual como la pública estaban dominadas por la religión.

Sin embargo, al grito de “pienso luego existo”, en el siglo XVII se levantó el Racionalismo, propugnado por autores como Descartes, mediante el que se afirmaba la autonomía del hombre para enjuiciar sus propias acciones al margen de los libros sagrados. Esta corriente fue acompañada del nacimiento de la Ciencia moderna de la mano de Galileo, Copérnico, y otros científicos que aseveraban la capacidad del ser humano para desarrollar un conocimiento autónomo al margen de los textos sacros, cuestionando las afirmaciones religiosas a través del empirismo. Muchas de estas personas acabaron en la hoguera al tratar de imponerse al imperativo dogma religioso.

En el plano público la corriente racionalista se desarrolló en el siglo XVIII mediante la Ilustración, en el conocido como Siglo de las Luces. Autores como Montesquieu, Locke o Rousseau afirmaron que la razón humana podía llevar a los individuos a formar comunidades políticas donde a través de un “pacto social” que estableciera mecanismos de participación de esos ciudadanos, se acordaran las propias normas con las que regular su convivencia. De esta forma, la comunidad ciudadana sería capaz de establecer sus juicios de valor en forma de leyes civiles que imperaran al margen de la religión, la cual quedaría en la esfera privada sin ningún tipo de fuerza impositiva.

Éstas han sido probablemente las mayores conquistas del ser humano: la afirmación de su racionalidad y capacidad de conocer su entorno científicamente, además de su autonomía política como ciudadanos capaces de decidir las normas que rijan su sociedad. Se situaba así al hombre en un nuevo plano de ciudadano libre, dejando atrás al súbdito sometido a preceptos religiosos. Sin embargo, en pleno siglo XXI hemos podido presenciar como Benedicto XVI ha sido capaz de tirar por tierra siglos de evolución humana.

Tal y como afirma el Papa, la especie humana no puede tener como cimientos a ellos mismos, no pudiendo decidir por sí sola lo que está bien o mal, es justo o injusto. Según su discurso, solo Dios puede establecer estos extremos, por lo que de un plumazo amputa la autonomía del ser humano tanto en su plano individual, negando su racionalidad, como en el plano colectivo, cuestionando nuestros sistemas políticos de decisión popular.

La pregunta sería ¿si los seres humanos no somos capaces de juzgar el bien y el mal, y nuestros sistemas políticos de organización democrática no pueden normar lo justo e injusto mediante la participación de todos los ciudadanos? ¿Entonces quien puede? La respuesta es Dios, a través de su sagrada palabra. Es decir, la vuelta a los textos sagrados como normas reguladoras e imperativas de la organización política. El régimen medieval teocrático.

Benedicto XVI siguió con su proceso discursivo de involución señalando su preocupación por la inaceptable “secularización de Europa”. De esta forma el Papa tiraba por tierra una de las grandes conquistas de las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX, la separación Iglesia-Estado, con la creación de Estados modernos ordenados a través de sistemas políticos donde los ciudadanos se autonormasen mediante el ejercicio de la soberanía popular, y donde la religión saliera del espacio público como forma de organización humana, para pasar al espacio de las creencias personales no imperativas.

Posteriormente, para terminar de rematar su vuelta al Medievo, durante la reunión que el Papa mantuvo con la comunidad científica de profesores universitarios, Benedicto XVI señaló que había que “hacer frente al abuso de la Ciencia sin límite, más allá de ella misma”. La idea señalaba la imposibilidad de que el hombre busque por sí mismo la verdad más allá de Dios, es decir, la negativa a cuestionar el dogma religioso y verlo como un hecho refutable, tratando de indagar en el porqué de nuestra existencia más allá de las afirmaciones religiosas. Estamos ante el mismo argumento que se esgrimió por parte de la Iglesia en los procesos inquisitorios que llevaron a la hoguera a muchos científicos siglos atrás.

Pero para rematar este proceso de involución, Benedicto XVI afirmó que todo este “relativismo moral” lleva “hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior”. Nada más lejos de la realidad. Precisamente fueron el Racionalismo y la Ilustración, quienes rompieron con las metateorías de organización social que partían de un ideal incuestionable, el religioso, siendo superado por las teorías liberales democráticas donde el ideal no existe “per se”, sino que es pactado dentro de esa estructura política de forma periódica por los propios ciudadanos. Además resulta que ese gran paso que dio la humanidad al superar las metateorías religiosas medievales, sólo fue cuestionado en nuestro pasado reciente a través de movimientos metateóricos totalitarios como el fascismo o el nazismo, muy vinculados precisamente al pensamiento religioso, como forma contemporánea de imposición de un ideal metateórico.

Los ciudadanos racionales y libres no podemos aceptar este discurso que pretende devolvernos al Medievo. Es nuestra responsabilidad lograr que la humanidad siga evolucionando y no retroceda hasta épocas oscuras que se creían olvidadas en nuestra historia. Por eso estamos en la obligación de luchar contra este tipo de discursos que pretenden someternos a la más absoluta esclavitud del irracionalismo dogmático, extirpando la base metafísica del ser humano: su razón.

18/08/2011

La manifestación del catolicismo. Un derecho limitable.

Filed under: Actualidad,Derecho — Salvaje Ilustrado @ 14:08
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Lo sucedido ayer en la Plaza del Sol con motivo de la manifestación por un Estado laico responde a un imperativo categórico que ha calado en nuestra sociedad, el de que el ejercicio de la manifestación católica no puede estar regulado y limitado, ya que tiene como base el fundamental derecho a la libertad religiosa. Esta afirmación ha devenido incuestionable, hasta el punto de que ha sido admitida por nuestros poderes públicos, propiciando situaciones como la vivida ayer.

Los sucesos de Sol fueron básicamente los siguientes, una manifestación autorizada por la Delegación del Gobierno, siguiendo el procedimiento legalmente establecido, y con un itinerario aprobado por las autoridades competentes, se vio bloqueada por un numeroso grupo de religiosos pertenecientes a la JMJ que impidió la normal circulación de la manifestación autorizada.

Durante tres horas se estableció un cordón policial en Sol que dividía a la autorizada manifestación por un Estado laico, de aquella ilegal manifestación que tenía como finalidad impedir el ejercicio legítimo del derecho a manifestarse previamente autorizado. Miles de jóvenes de la JMJ, portando entre otras divinidades banderas preconstitucionales, bloquearon deliberadamente la circulación de los manifestantes laicos, impidiendo de esta forma seguir con el itinerario aprobado. La policía en todo momento trató entre algodones a los jóvenes del JMJ y en ningún momento los disolvió, una actitud que choca con el proceder a que últimamente nos tiene acostumbrado el cuerpo pretoriano de la UIP policial.

¿Por qué no se disolvió a los manifestantes de la JMJ si estaban ejerciendo un ilegal derecho a la manifestación?

Simplemente porque no se consideran manifestantes como tal, debido a ese imperativo categórico que se ha asentado en la sociedad española: EL EJERCICIO DEL CATOLICISMO NO ES UNA MANIFESTACIÓN.

Con base en este argumento el ejercicio del catolicísimo en España queda fuera del ordenamiento jurídico regulador de las manifestaciones ideológicas. Un ejemplo clásico de ello es el bloqueo de ciudades enteras durante toda la Semana Santa, ejerciendo una manifestación religiosa sin autorización previa, algo que se enmarca en ese imperativo categórico existente por el que se entiende que el ejercicio del catolicismo no puede estar limitado mediante regulación legal.

Y es que cuando me refiero a ejercicio del catolicismo me refiero a LIBERTAD DE CULTO, que es algo muy diferente a la LIBERTAD RELIGIOSA. La libertad religiosa es un derecho ilimitado de cualquier ciudadano, pues es su derecho a profesar y creer en cualquier religión, tratándose de un ejercicio espiritual y privado. La libertad de culto es el ejercicio y manifestación hacia el exterior del hecho religioso, pasando a ser parte del dominio público con la consecuente regulación como manifestación ideológica. Evidentemente la libertad religiosa no puede ser limitada ni regulada por los poderes públicos, mientras que la libertad de culto PUEDE Y DEBE ser limitada por los poderes públicos mediante la normativa destinada al ordenamiento de las manifestaciones, por el simple hecho de que se trata de una manifestación de corte ideológico que se ejecuta públicamente afectando a los derechos del resto de ciudadanos.

El problema es que en España se sigue pensando que la libertad religiosa y la libertad de culto son un mismo derecho, por lo que todo ejercicio de la práctica católica se enmarca en un derecho a la libertad religiosa que impide que pueda ser limitada mediante regulación legal. Este imperativo categórico sitúa las manifestaciones católicas en una ventajosa situación al quedar fuera del imperio de la ley, estableciéndose cómodamente en un limbo de desregulación. De esta forma, sus manifestaciones pueden invadir la esfera social sin ningún límite legal, dejando al resto de ciudadanos sin la posibilidad de invocar los instrumentos legales que regulan estas prácticas.

Lo sucedido en Sol ayer no es más que la continuidad de ese imperativo categórico que ha calado en la sociedad española, con sus poderes públicos incluidos. Los jóvenes de la JMJ eran manifestantes y como tal debían haber sido tratados, ya que estaban llevando a cabo una manifestación ideológica al externalizar el ejercicio de su religión. De esta forma esta movilización de la JMJ no era más que una manifestación no autorizada, que tenía además como objetivo evitar el ejercicio del derecho de manifestación de otras personas, por lo que debía haber sido disuelta.

Creo que ya es hora de romper esa barrera psicológica impuesta por el imperativo categórico que disocia la libertad de culto con el ejercicio de una manifestación ideológica, entendiendo estos actos dentro de una genérica libertad religiosa. No podemos seguir aceptando que una manifestación que se enmarca dentro del culto siga amparándose en la libertad religiosa para evitar la aplicación de la regulación concerniente a las manifestaciones.

Y es que la lógica es aplastante, si unos son considerados manifestantes por negar el hecho religioso, ¿no son igualmente manifestantes los que lo afirman?

17/08/2011

¿Es la JMJ un encuentro mundial de compradores compulsivos?

Filed under: Actualidad — Salvaje Ilustrado @ 15:21
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En estos días no se para de escuchar desde los diferentes foros religiosos que avalan la visita del Santo Padre a nuestro país, que este acto lejos de costar dinero al erario público, va a suponer un beneficio económico espectacular para las arcas del Estado. Estos voceros de su Santidad aseguran que el Estado español va a hacer caja por valor de 25 millones de euros en concepto de IVA, debido a que los peregrinos inyectarán 100 millones de euros al conjunto de la economía española.

Lo primero y más llamativo que se puede observar en estas afirmaciones está relacionado con algo que muchos ya conocíamos, y es que los actos religiosos hace tiempo que dejaron de tener un fundamento espiritual. Somos muchos los que veíamos en los eventos de la Iglesia una suerte de feria variada en forma de peregrinaciones que incitaban más al cachondeo que al concilio espiritual. Sin embargo, ahora descubrimos que sus actos además de ser oportunidades lúdicas de primer nivel, son también grandes negocios tal y como reconocen ellos mismos. En fin, que estos sacros eventos pueden tener cualquier justificación menos la religiosa.

Por otro lado, las previsiones económicas son espectaculares, ya que se supone que los 500.000 fieles desplazados a España (según sus cuestionables afirmaciones) van a suponer una inyección de 100 millones de euros de consumo, algo que según ellos va a conllevar una tributación en concepto de IVA de 25 millones de euros en estos escasos seis días.

A mí la verdad no me salen las cuentas por más que aporreo la calculadora, ya que parece que estas personas van a pagar un IVA del 25% por su consumo, algo que está fuera de los tipos del 18%,  8% y 4% recogidos en la ley. Aunque a lo mejor los despiadados empresarios españoles se han puesto de acuerdo para clavarle a estas almas inocentes un IVA abusivo e ilegal, aprovechándose sin piedad de la caridad cristiana que los caracteriza. Y a todo este sinsentido tributario se une el hecho de que los extranjeros podrían exigir su devolución de IVA por el consumo en España, sin embargo estoy seguro que este detalle no se ha tenido en cuenta en estas previsiones ya que se confía en la caridad cristiana de estos jóvenes para con el fisco español, no solicitando el reembolso de este IVA soportado en agradecimiento por nuestra acogida.

Pero además, siendo permisivos con estas cuentas, en el caso de que aceptáramos la tributación de estas personas por valor de 25 millones de euros en concepto de IVA, la calculadora sigue sin ser capaz de cuadrar los números. Si tenemos en cuenta que el consumo de estas personas se va a producir en productos de tributación del 4% y el 8%, tales como alimentación, hostelería, transporte, periódicos, medicamentos, espectáculos o peluquerías, el consumo per cápita para una tributación de 25 millones de euros en concepto de IVA a una media de 6% (entre los dos tipos) supondría que cada uno se habría gastado 833 € en su estancia en España, lo que supone una media de 139 € al día durante los seis días de estancia.

No parece real, o por lo menos no sería recomendable, que un joven que durante seis días viene a España con el hospedaje, el transporte y las visitas turísticas prácticamente cubiertas, se gaste una cantidad de 138 € al día. La única opción que me queda es pensar que estas previsiones económicas cercanas a su Santidad, hayan utilizado un tipo de IVA del 18% para determinar que cada peregrino se va a gastar 277 € en toda la semana, algo más razonable si no fuera porque supondría que todos han venido a comprar frigoríficos, televisiones de plasma y teléfonos de última generación por el tipo de tributación aplicada.

¿Estas personas son religiosos o compradores compulsivos? ¿Esto es la Jornada Mundial de la Juventud o la fiesta de cumpleaños de Paris Hilton? ¿Es que estos jóvenes han estado esperando a llegar a España para pulirse la tarjeta de sus padres? ¿Es que en sus países no tienen grandes almacenes y han esperado toda su vida para entrar como locos a El Corte Inglés? Que alguien me explique esto porque yo no entiendo nada.

Empiezo a pensar que Merkel no estuvo lista al aceptar el rescate de Grecia, algo perfectamente evitable con haber desplazado al Papa a Atenas por una semanita, para que así todos los compradores compulsivos se desplazasen a asaltar con sus tarjetas los comercios griegos.

En mi opinión a partir de ahora los problemas a las crisis tienen una solución clara: una llamadita al Papa para que monte un sarao con estos consumistas empedernidos.

¿Qué es el Papa? Entre Jefe de Estado y líder religioso, un estatus abusivo.

Filed under: Actualidad,Derecho — Salvaje Ilustrado @ 12:43
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Sinceramente creo que ha llegado la hora de que, de una vez por todas, se aclare el estatus que se le otorga al Papa en sus visitas a España, para así acabar con la ventajosa indeterminación de que disfruta su figura, y de la que se vale para gozar de todo tipo de privilegios cada vez que decide pisar territorio español.

Sin embargo sospecho que esto no va a ocurrir, por lo que el Papa seguirá moviéndose cómodamente en esa interesada incertidumbre entre el estatus de Jefe de Estado y de líder religioso, para poder beneficiarse de los privilegios de ambas figuras en un ejercicio de hipocresía que le propicia comerse en España “la tostada con manteca por los dos lados”.

A mí particularmente cualquiera de las dos figuras me vale, tanto la de Jefe de Estado como la de líder religioso, siempre que desee venir  a España a montar su campaña de marketing en busca de consumidores de sus celestiales servicios. Lo que no me vale es que se beneficie de la confusión que produce la indeterminación sobre su estatus, para cubrirse con un manto de prerrogativas y privilegios que lo sitúan en una inmejorable posición.

Si el Papa viene a España como Jefe de Estado implicaría la lógica participación, promoción e implicación de los poderes púbicos, quedándole reconocidas una serie de prerrogativas con base en el derecho internacional. Estas prerrogativas están recogidas genéricamente en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomática de 1961, y más concretamente la Convención sobre Misiones Especiales de 1969, donde en su artículo 21 se advierte que el Jefe del Estado “gozará en el Estado receptor o en un tercer Estado de las facilidades y de los privilegios e inmunidades reconocidos por el derecho internacional a los Jefes de Estado en visita oficial”. El posterior artículo 22 señala en la misma línea que a dicho Jefe de Estado se le otorgarán “las facilidades necesarias para el desempeño de sus funciones, habida cuenta de la naturaleza y del cometido de la misión especial”. Esto implica la obligación para España de otorgar todo un elenco de privilegios, prerrogativas y actos protocolarios regulados por el derecho internacional al Jefe de Estado que nos visita.

Ahora bien, el régimen jurídico de las visitas de Jefes de Estado no sólo contiene privilegios. De igual forma el derecho internacional recoge el básico “principio de no intervención en los asuntos internos y de competencia nacional de otro Estado”, regulado nada más y nada menos que por el artículo 2.7 de la Carta de Naciones Unidas, norma fundamental del ordenamiento internacional. Consecuentemente quedan vetadas las críticas a las políticas soberanas del país que recibe la visita, ya que esto es considerado como un acto de injerencia en la soberanía de otro Estado, pudiendo conllevar desde responsabilidad internacional por parte del Estado de ese mandatario, hasta la declaración de “persona non grata” y la salida del territorio de esa persona.

Por otro lado, en el caso de que el Papa viniese a España en calidad de líder religioso, su visita saldría del ámbito de aplicación del derecho internacional y diplomático, pasando a ser un mero acto privado que en ningún momento conllevaría la participación de los poderes públicos o el seguimiento de los protocolos internacionales establecidos. De esta forma, este señor vendría con sus medios, accedería al país con arreglo a los procedimientos establecidos para cualquier otro ciudadano extranjero, y sin ningún tipo de limitaciones sería libre de transmitir en sus actos cualquier crítica a las políticas públicas de nuestro país.

Como dije anteriormente, cualquiera de los dos figuras me vale, sin embargo no acepto esa indeterminación de la que este individuo se vale para venir como Jefe de Estado en lo que a sus privilegios concierne, y dedicarse a criticar desmedidamente las políticas públicas que nuestro país se ha dado de forma democrática y soberana, amparándose en su estatus de líder religioso.

Es inadmisible que esta persona siga eternamente navegando entre estas dos aguas de incertidumbre, abusando de esta forma del derecho a visitar nuestro país bajo todos los honores diplomáticos y las mayores facilidades públicas, para después permitirse el lujo de arremeter brutalmente contra el gobierno que lo acoge sin asumir ninguna responsabilidad por su injerencia en la soberanía de nuestro país.

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