Reflexiones de un Salvaje Ilustrado

26/09/2011

¿Se avecinan tiempos revolucionarios para Europa? Una aproximación científica a la situación actual

Filed under: Actualidad,Pens. Político,Sociedad — Salvaje Ilustrado @ 02:11
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Las sociedades europeas están gestando una profunda crisis social en sus entrañas como consecuencia del tremendo golpe económico que han recibido. Esta crisis se está manifestando en el estallido de protestas a lo largo y ancho del territorio europeo. Sin embargo, algunas de esas reivindicaciones cívicas ya se han traducido en episodios violentos, como ha sido el caso de los recientes sucesos en Reino Unido.

Parece evidente que la crisis del modelo social actual no tiene visos de encontrar una solución a corto plazo, ya que el impacto económico no deja de sacudir a los más débiles. Por ello, a medida que la crisis económica no encuentra salida, aumenta peligrosamente la posibilidad de que crezcan los altercados violentos a través de movimientos que al no encontrar respuestas a sus demandas, comienzan a operar violentamente desde fuera del sistema institucional.

¿Están las sociedades europeas gestando movimientos violentos asistémicos a punto de estallar?

Tiempos revueltos para la sociedad europea

El estallido de la crisis que nos azota actualmente, ha traído consigo el despertar de las sociedades europeas. Los ciudadanos se han echado a la calle a protestar contra un modelo social que alberga un sistema de distribución de la riqueza que permite a unos pocos acumular masivamente, mientras deja en el más absoluto olvido al resto de ciudadanos. Las desigualdades aumentan cada día que pasa en el seno de unas sociedades donde la meritocracia ha perdido toda credibilidad como forma de distribuir la desigualdad. Los grandes capitalistas, autores de la crisis por una desmedida ansia de acumular riquezas, no ven peligrar su estatus social y siguen acumulando desmedidamente capital. Mientras tanto, la ciudadanía común sufre las consecuencias de la crisis en políticas de austeridad y recortes sociales que la sumen más en la pobreza. La distancia entre la pequeña elite capitalista y el resto de la ciudadanía aumenta desmedidamente cada día que pasa.

Las protestas cívicas que se han producido en Europa, están encontrado singulares episodios de violencia en algunos países, algo que hemos podido ver en los altercados de barrio en Reino Unido el pasado mes de agosto. Este hecho, lejos de ser un episodio aislado al que no merece prestar más atención, merece la pena seguir muy de cerca, ya que no solo está reproduciéndose en otros países como Grecia, sino que podría representar la futura válvula de escape al conflicto social latente que se está gestando en Europa. Por ello, y al margen del reduccionismo simplista con que las autoridades y los medios han abordado la peculiar salida violenta de la protesta británica, se echa en falta un análisis en profundidad a través de herramientas científicas que nos aproximen a la realidad del derrotero violento que pueden tomar las protestas ciudadanas actuales, para así poder prever hasta que punto nos estamos acercando a un proceso de generalización de movimientos violentos en Europa, una vez las protestas cívicas hayan agotado sus limitadas posibilidades.

La intención de este artículo es abordar de forma empírica, cómo los sucesos violentos acaecidos en Reino Unido, que se están empezando a observar ya en otros países, pueden ser el primer paso hacia un preocupante estallido de la tensión social que se está gestando en las sociedades europeas. Por ello, un análisis profundo nos haría superar la visión de unas autoridades que retrataron el conflicto británico en una clave enormemente simplista, entendiendo un latente conflicto social, como la mera acumulación agregada de un conjunto de voluntades delictivas. Además, los medios de comunicación por otro lado, lejos de cumplir su papel de trasladar una visión más analítica que la ofrecida por las autoridades, cumplieron con ese pésimo formato de comunicación contemporánea, caracterizado por su poca profundidad y análisis, en busca de una comunicación rápida, de imagen, y con fácil impacto visual.

El Materialismo Dialéctico: Una herramienta social que nos avisa

Cómo la infraestructura económica, a través de las relaciones de producción, condiciona la superestructura social donde se encuentran los valores y las ideas que mueven a las sociedades

Cómo la infraestructura económica, a través de las relaciones de producción, condiciona la superestructura social donde se encuentran los valores y las ideas que mueven a las sociedades

Desde la Sociología muchos fueron los paradigmas que se aproximaron al cambio social como objeto de estudio, tratando de identificar cuáles eran las variables determinantes que influían en los procesos de cambio estructural que se producían en las sociedades a lo largo de la historia. De entre todas ellas, la conocida como Sociología del Conflicto, vino a constituirse en el siglo XIX como el paradigma fundamental desde el que analizar empíricamente las condiciones para que se produjesen momentos de cambio social. Según la Sociología del Conflicto, el elemento básico en el cambio social residía en el conflicto, motor de cambio estructural de toda sociedad.

Su éxito como marco de análisis del cambio social se debió a la utilización de una auténtica herramienta empírica como el materialismo dialéctico, que ofrecía un soporte científico para abordar cómo y por qué se producían esos cambios estructurales en las sociedades a través del conflicto. Esta herramienta de análisis de los cambios sociales, una vez se aplicaba al estudio de la historia, a través de lo que llamaron el materialismo histórico, demostraba a la perfección que la evolución de la humanidad se había llevado a cabo a través de cambios dialécticos basados en un eterno conflicto que era común a todas las sociedades.

Según el materialismo dialéctico, heredado de Hegel por la Sociología del Conflicto, todas las sociedades están divididas en dos estructuras: Una superestructura social donde se encuentran los valores, las ideas, las instituciones y las normas. Y una infraestructura económica donde reside la economía, marcada principalmente por las relaciones de producción entre los individuos. Cualquier cambio en la infraestructura económica, produce un cambio en la superestructura social. Por ello, siguiendo esta herramienta, las ideas y las personas no están en principio destinadas a producir “per se” cambios sociales, sino que son las alteraciones de las relaciones de producción en la infraestructura económica, las que propician los cambios en la superestructura social, produciendo mediante esa relación de supeditación el nacimiento de movimientos sociales e ideologías contestatarias que conllevan el consecuente cambio social. Esta herramienta dialéctica explica de manera científica todos los cambios sociales de la historia a través de alteraciones en las relaciones de producción, que produjeron que la infraestructura económica impactara en la superestructura social y crease las condiciones para el nacimiento de movimientos sociales, ideologías y líderes que conllevaron procesos revolucionarios.

Estas relaciones de producción que son la base y el motor del cambio y que se encuadran dentro de la infraestructura económica, se caracterizan por una desigual distribución en torno a su propiedad. En toda sociedad, mientras unos son poseedores de los medios de producción, otros son meros factores productivos. Esta realidad se ha producido en toda la historia, propiciando el eterno conflicto entre poseedores y desposeidos de los medios de producción, que ha motivado el cambio de las sociedades a lo largo de la historia. Para ver cómo esta división social ha estado presente siempre en la historia, podemos por ejemplo pensar en Roma, donde el esclavizador poseía literalmente como medio de producción al esclavo, que únicamente era un factor productivo; en la Edad Media, donde la nobleza poseía las tierras, principal medio de producción de la época, mientras el pueblo llano únicamente entregaba su trabajo como mero factor productivo a través del conocido como vasallaje; O en la sociedad actual, donde las grandes corporaciones poseen los medios de producción masivos, mientras el resto de personas somos sus factores productivos al vender nuestra fuerza de trabajo por un salario.

Relación dialéctica entre la tesis del momento, el nacimiento de la antítesis contestataria, y la posterior consecución de una nueva síntesis)

Relación dialéctica entre la tesis del momento, el nacimiento de la antítesis contestataria, y la posterior consecución de una nueva síntesis)

Para la Sociología del Conflicto esta crucial división histórica entre poseedores y desposeidos de los medios de producción, ha significado un eterno e interminable conflicto que ha sido el motor de cambio a lo largo de toda la historia. Este conflicto en torno a los medios de producción, se ha encuadrado históricamente dentro de una infraestructura económica que al sufrir cambios bruscos, producía un consecuente impacto en la superestructura social que propiciaba el nacimiento de protestas y movimientos organizados que se tornaban en revoluciones. Pensemos por ejemplo en casos como la acumulación de capital del pueblo llano y el nacimiento de la burguesía, lo que conllevó un radical cambio en la estructura de producción al aparecer burgueses con mayor capital acumulado que la propia nobleza, comenzando a ser prestatarios de una nobleza en decadencia, rompiendo las estructuras de producción del momento y produciéndose un cambio social a través de las revoluciones burguesas que trajeron consigo la sociedad de clases actual. O pensemos en el crack del 29 y la crisis del modelo liberal clásico, algo que afectó radicalmente a la infraestructura económica del momento, propiciando en la superestructura social el nacimiento de movimientos totalitarios durante los años 30, que apostaron por el masivo control del Estado no solo en la vida económica, sino en cualquier espacio privado.

Por ello, al producirse un cambio en la infraestructura económica de las sociedades, se producen cambios en la superestructura social que propician el nacimiento de movimientos organizados de antítesis, que responden a la tesis del sistema de organización política del momento, surgiendo de esa lucha violenta una nueva síntesis que supone un nuevo orden social. De esta forma, la humanidad ha ido evolucionando a través de estos choques violentos entre realidades antitéticas, cuya base han sido los recurrentes cambios en la infraestructura económica que han  propiciado el nacimiento de antítesis contestatarias.

Esta herramienta analítica no solo no ha sido jamás contestada científicamente con un mínimo de credibilidad, sino que ha marcado la sociología, la filosofía, la historia, la economía y la ciencia política contemporáneas, siendo la herramienta empírica más relevante en el ámbito de las ciencias sociales al aproximarse a los cambios sociales como objeto de estudio. Además, el materialismo dialéctico no solo fue capaz de explicar científicamente la evolución y el cambio de toda la historia de la humanidad, sino que después de su diseño en el siglo XIX, ha seguido siendo la herramienta que ha conseguido explicar todos los cambios sociales producidos posteriormente hasta nuestros días.

Reino Unido y su conflictividad latente: Una antítesis de corte violento

Protestas violentas en Reino Unido

Protestas violentas en Reino Unido

En la actualidad, si nos asomamos a la realidad que nos rodea con una perspectiva analítica y empírica, dejando de lado esa visión simplista de las autoridades y los medios a la que hacíamos referencia, veremos como estamos asistiendo a un tremendo shock en nuestra infraestructura económica, que está propiciando un lento cambio en la superestructura social a través del nacimiento de movimientos organizados de protesta por parte de la ciudadanía, lo que está conllevando a su vez la gestación de una auténtica antítesis que contesta en las calles la injusta tesis actual.

Recientemente, sin embargo, en algunos casos estas antítesis han estallado de forma violenta, como ha sido el caso del Reino Unido. En estos casos podemos observar cómo los cambios en la infraestructura económica que ha producido la crisis se han manifestado en estallidos violentos en esa superestructura. Esto no debería de extrañar, ya que de hecho las antítesis siempre han sido revolucionarias y violentas a lo largo de toda la historia, por lo que sería lógico que los movimientos cívicos de protestas que recorren Europa, en el caso de no encontrar solución, se transformasen en expresiones violentas al acreditar que se han agotado las limitadas posibilidades que ofrece los canales de la tesis política del momento.

Pero ¿Cuál ha sido la variable determinante que ha influido en la respuesta violenta de la superestructura social británica? Analizando como ejemplo el caso de Reino Unido, la variable de análisis más relevante es que se trata de una de las sociedades con el índice de desigualdad más alto de todo occidente, con una división social marcada por un histórico clasismo, y con un sistema político de corte neo liberal que he destruido cualquier atisbo de redistribución de la riqueza. Todo ello  ha conllevado por un lado la práctica exclusión de una gran parte de su población a guetos olvidados, mientras por otro lado ha permitido que a pocos metros los grandes capitales financieros londinenses hayan amasado incalculables fortunas. En Reino Unido el conflicto social solo necesitaba una chispa para estallar.

Durante años la sociedad británica ha mantenido en letargo esta conflictividad social latente mediante sus famosos programas de “benefits” (ayudas sociales como el “Job Seeker” o el “Housing Benefit”), que mantenían a esta creciente masa de excluidos sustentados mínimamente mediante unos programas de ayudas que les garantizaba un elemental sustento, y que suponían de alguna manera un colchón que amortiguaba el conflicto que se avecinaba.

Sin embargo, la llegada de la crisis conllevó un golpe en la infraestructura económica que propició el tambaleo de la superestructura social, pero agravado en este caso con un aumento del desempleo terrible, además de un programa de recortes (spending cut) por parte del gobierno conservador, que prácticamente eliminó las políticas de benefits que frenaban el nacimiento del conflicto. En estos años de crisis, la gran masa marginal que desde tiempo atrás había alimentado guetos olvidados, ha perdido toda opción vital dentro de la tesis actual, por lo que la superestructura social británica ha optado mediante estos desheredados por un formato violento a la hora de canalizar su antítesis.

La respuesta violenta como formato clásico de manifestación antitética

 "La Libertad guiando al pueblo" (Delacroix). Curiosamente un símbolo encomiable a día de hoy. Sin embargo, representa una estampida violenta de las masas de desheredados en París

"La Libertad guiando al pueblo" (Delacroix). Curiosamente un símbolo encomiable a día de hoy. Sin embargo, representa una estampida violenta de las masas de desheredados en París

La respuesta oficial a lo sucedido en Reino Unido ha sido considerar este problema estructural como una mera coordinación de actos delictivos a través de las modernas redes sociales. Nada más lejos de la realidad. En la base de los altercados en Reno Unido se podía entrever la frustración social de aquellos desposeídos por una insoportable desigualdad histórica que se hereda entre generaciones.

De hecho, prácticamente no ha habido movimiento revolucionario en la historia que no haya tenido estas características violentas, desatándose sin aparente coherencia lógica por parte de una masa desconexa que transmite su frustración social a través de agresiones. Y es que las antítesis a lo largo de la historia se han manifestado de forma tremendamente violenta, precisamente por haber estado formadas por las masas de desposeidos movidos en un impulso identitario de clase que no suele ser fruto de un ejercicio de asimilación colectiva, sino que estalla de forma violenta como única válvula de escape sin meditación previa.

Si hacemos algún ejercicio comparado con otras realidades dialécticas como por ejemplo la Revolución Francesa, veremos como el ascenso de la burguesía al poder económico, controlando los medios de producción por el naciente crédito, conllevó un cambio infraestructural de la economía que propició el nacimiento de la antítesis revolucionaria liberal contra la tesis estamental del momento. Esa antítesis no supuso la toma de la calle por parte de autoridades morales como Montesquieu o Rousseau, portando en sus manos aquellos innovadores tratados sobre el Estado liberal, eso no es más que lo que nos queda a través de un sintético libro de historia de instituto. La antítesis que tomó la calle en París estaba compuesta por las masas populares conocidas como “sans-culottes” (sin culotes), llamados así precisamente por no llevar culotes como la clase alta francesa, vistiendo los calzones típicos de las clases más bajas. La violencia con la que salieron a las calles propició violaciones, robos, disturbios y desmanes de todo tipo en París. En aquel momento el poder que suponía la tesis organizacional respondió de la misma forma, aseverando que no era más que una actividad delictiva programada por esos excluidos sociales. Sin embargo, los “sans-culottes” respondían al nacimiento de una desordenada antítesis que marcaba la senda de un proceso de cambio que mataría así la tesis del momento, el Estado absolutista y la sociedad estamental, dejándonos una nueva síntesis, el Estado liberal y la sociedad de clases. Esta nueva síntesis conllevó una nueva clase dominante que se hizo con los medios de producción, la burguesía, y que llega hasta nuestros días como tesis actual.

Por ello, resulta bochornoso ver como los hechos violentos sucedidos en Reino Unido no son abordados más allá del reduccionismo del enfoque criminal, llevando a cabo un análisis social que permita identificar el porqué del nacimiento de una antítesis en la superestructura social con tanta violencia contenida en su interior. La falta de este enfoque solo conseguirá no abordar consecuentemente la situación, aumentando aún más la tensión social y propiciando que esta antítesis se enrroque sobre sí misma acarreando posteriores embestidas más violentas. La historia vista desde el materialismo histórico está llena de ejemplos que lo corroboran.

Las sociedades europeas en la actualidad: El futuro de su antítesis

Protestas violentas en Grecia

Protestas violentas en Grecia

En el resto de Europa la manifestación antitética se está tornando ya violenta. Aunque la antítesis está presente en la mayoría de las calles europeas en forma de protesta pacífica, algunos países como Grecia están exhibiendo una deriva violenta en sus protestas. Las soluciones no están llegando y la situación cada vez se está haciendo más insoportable para mucha gente, lo que explica que la superestructura social esté viendo que la tesis del momento no ofrece una salida a la situación.

Evidentemente los poseedores, la clase dominante, la élite financiera, no va a ceder sus privilegios para aminorar el impacto de esta realidad dialéctica. Si a esto unimos la falta de herramientas que el esquema neo liberal ha dejado a la clase política para redistribuir la riqueza, por la incapacidad de imponer medidas tributarias ante la amenaza de la deslocalización empresarial, además del rígido marco normativo de la competencia que ha restado poder de influencia en los mercados a los Estados. Y si además unimos igualmente la simplicidad con la que se abordan estas protestas que recorren Europa por parte de quienes deberían dar una respuesta a estos colectivos. Nos encontramos con una realidad que no ofrece soluciones y que solo está dejando un camino: un paso más en el materialismo histórico.

Espero no ser un gurú al predecir la llegada de tiempos violentos.

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